Y con esa vena militarista a flor de piel, con el empujón para que saliera del armario pacifista propinado por el poderoso y sutil valido Rubalcaba, y decidido como está a tirar por la calle de en medio, a huir hacia delante, a empecinarse en el error, a luchar hasta el final caiga quien caiga…el paso siguiente a dar por este amado líder socialista, y jefe del Ejecutivo, en la enrevesada crisis aeroportuaria que enfrenta el país y que sólo acaba de comenzar, estaba cantado: Volver sus ojos a las Fuerzas Armadas. Descubrir el Ejército (como hizo su correligionario Felipe González con la Guardia Civil). Amarlo sobre todas las cosas. Apoyarse sin contemplaciones o remilgos en él. Darse cuenta de pronto de que tiene a su disposición una poderosa institución, obediente, eficaz, disciplinada y leal, que puede resolverle (“manu militari”, pero ¿qué más da?) cualquier problema que se le presente por difícil y complicado que pueda parecer.
Y pensado y hecho. Consciente como nadie de su incompetencia absoluta para resolver el arduo problema de los controladores de tránsito aéreo (que cada día que pasa se complica más y amenaza con darse la vuelta en detrimento de la imagen del Gobierno) por los cauces democráticos vigentes; disponiendo, como dispone, de abundantes informaciones que periódicamente le sirve la ministra militara del Gabinete, la del ¡Capitán, mande firmes! en el sentido de que sus subordinados, los antes presuntos golpistas y ahora pacíficos integrantes de la ONG “Soldados sin fronteras”, obedecerán sin rechistar, como esclavos que son, todas las órdenes que reciban ¡faltaría más! por equivocadas, improvisadas, inapropiadas e ilegales que sean; gravemente intoxicado (esto, evidentemente, no lo sabe porque nadie se lo dice) por el nefasto “síndrome de la Moncloa”; creyéndose a pies juntillas que él, en estos dramáticos momentos prerrevolucionarios que vive España, es un generalísimo carpetovetónico enviado por Dios para salvar a su patria de las acechanzas y chantajes judeomasónicos (o sea, igual que Franco) personalizados en la elitista casta que en estos momentos le planta cara; y después de llegar, tras exhaustivos análisis propios y de sus competentes asesores, a la conclusión de que con el dictador gallego antes mencionado los controladores aéreos trabajaban mejor y obedecían mucho más… va y decide, con un par, convertir en bases aéreas militares los aeropuertos civiles de toda España, vestir de por vida a los controladores con el sagrado uniforme de recluta del Ejército español en prácticas y meter en la cárcel, no sólo a los que se nieguen a cumplir con su sagrada misión profesional, sino a aquellos que tengan la osadía de no cuadrarse y decir en voz alta y marcial el consabido “A sus órdenes” cuando entren en su respectiva torre de control/trabajo. ¡Ah y si llega el caso y el sádico Código Militar español lo permite (que sí lo permite) fusilar al amanecer, a los pérfidos integrantes del USCA rebelde que no se rindan, pidan perdón y levanten los brazos antes de las cero horas del próximo sábado 18 de diciembre.
Paralelamente a estas drásticas pero, sin duda (a su parecer, claro), necesarias medidas, el nuevo generalísimo ZP, dando la cara y sacando pecho de triunfador nato después de su comparecencia en el Congreso de los Diputados del pasado día 9 de diciembre, ha emprendido una campaña de guerra psicológica (de manual, en el ordenamiento operativo castrense) tendente a asustar a sus enemigos (y no sólo a ellos sino a todos los ciudadanos) echando mano de leyes franquistas de los años sesenta, a la par que sigue exacerbando los sentimientos hostiles hacia ellos de la sociedad española en general. Cree que así, equivocadamente, pues este hombre de Estrategia, Táctica y Prospectiva sabe más bien poco, conseguirá la victoria definitiva sobre ellos y el laurel de los vencedores.
A este respecto no puedo dejar de recordar un par de frases vertidas estos días al alimón por parte de ZP y de su gran valido Rubalcaba, tanto en el Congreso como en diferentes medios de comunicación. Son éstas, seguramente las recordará amigo lector:
“Conviene que los ciudadanos españoles se enteren de que quien echa un pulso al Estado, lo pierde.”
Y esta otra:
“El Estado es muy poderoso y eso los ciudadanos lo deben saber.”
¿A que ambas frasecitas exhalan, amigo lector, un inequívoco tufillo fascista y totalitario? Pues claro que sí pero han sido pronunciadas ¡ojo! nada más y nada menos que por los dos grandes líderes de la izquierda española, por el presidente y el vicepresidente de un Gobierno que se reclama de izquierdas, rojo y feminista. ¡Toma ya! Y que entre sus últimas hazañas neoliberales destacan la congelación de las pensiones, de auténtico hambre, de millones de jubilados españoles, y el abrupto corte de la famosa limosna existencial de los 426 euros ¡al mes! Claro que los españoles no nos podemos quejar, tenemos la red de alta velocidad más tupida del mundo y aunque esos pensionistas no tengan dinero para poder comer a partir del fatídico día 15 de cada mes, sí podrán en cambio, si son previsores y ahorran lo bastante, viajar a Valencia desde Madrid en ¡hora y media! “Acortamos distancias, acercamos personas…” ¿Por qué no dais de comer y dormir, capullos?
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Hasta aquí, agradezco al Coronel Amadeo Martínez Inglés, un soldado y un patriota, el texto de la cita que le he tomado prestada de AQUI. Y es que en España ya somos el país europeo con más kilómetros de tren de alta velocidad, desde que fui con mi Leti el miércoles pasado a Albacete a inaugurar la estación de Los Llanos. Os dejo aquí abajo una foto nuestra, para que veáis que no es mentira, porque cuesta creer que hayan podido viajar todos juntos, y en un solo tren, un hatajo de sinvergüenzas de tal envergadura: Esperanza Aguirre, Pepiño Blanco, José María Barreda, Pepe Bono, Alberto Ruiz-Gallardón... Toda esta panda de impresentables se volvieron luego a sus guaridas, porque les tocaba inaugurar también el tren de alta velocidad a Valencia con Papi; Yo y mi Leti nos quedamos a pasar el finde en Albacete, ya que estábamos, y para una vez que paga Pepiño... y por todo ello, no he podido escribiros hasta hoy, mis leales súbditos, para contaros esta gran aventura.
Por cierto, en mi súper-discurso, que pronuncié en Albacete, dije que aquello era “una página más de esa particular y virtuosa historia que desde hace dos décadas los españoles estamos escribiendo con el AVE”, y que con ella, España se confirma “como el país de Europa” con la red más extensa de Alta Velocidad, algo que “nos da prestigio internacional y potencia la imagen de la marca España de manera tangible y duradera”. En definitiva, por 40 módicos euros ya puede quien quiera morirse de hambre a unos 300 Km/h, con lo que tenemos un prestigio internacional del copón bendito. Y si lo que queréis no es eso, sino comer, bueno, ya sabéis, para eso está ZP, jijiji!!
Por cierto, ¿os habéis fijado lo ideal de la muerte que le queda a mi Leti el abrigo en tono cámel con cinturón? Es el mismo que se puso en octubre en Madrid, para el rollo al que tuvimos que ir de nosequé-cátedra de los pelmazos de la Georgetown y, desde luego, le quedaba mucho mejor que el de Esperanza, dónde va a parar... (pinchad en la foto para ampliarla y lo veréis)
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